¿Quién es José Damasceno?

Los aficionados de Pumas recordarán este nombre que aparecía en el antiguo marcador de Ciudad Universitaria durante el anuncio de las alineaciones previo a los partidos. Cuando la voz del estadio decía José Damasceno, el nombre que venía a la mente era otro.

Escribe Farid Barquet.

estadio CU (1)
Antiguo marcador, Estadio Olímpico Universitario. Foto: Odón de Buen

“Una vida nueva con un nombre falso en otro lugar, no le veo las ventajas”[1].

Con estas palabras Jorge Semprún contestó a sus camaradas comunistas presos junto con él en el campo de concentración de Buchenwald, cuando éstos le propusieron armar un plan para que intercambiara su nombre con el de algún otro interno del campo que falleciera por aquellos días, pues pensaban que si las autoridades nazis daban por muerto a Semprún cesaría el espionaje de sus conversaciones, la revisión de su correspondencia, la inspección de sus lecturas, en fin, el seguimiento de todas sus actividades por parte de la SS, la policía de Hitler.

Semprún terminó por aceptar la propuesta de sus amigos y el relato de ese episodio trágico es narrado por él mismo en Viviré con su nombre, morirá con el mío, novela cuyo título sintetiza los extremos a que puede orillar la irracionalidad: tener que suplantar a la muerte como la única forma de aferrarnos a la vida.

Pero lo que vengo a contar aquí es la historia de una suplantación que no es trágica en modo alguno. En ella nunca estuvo en peligro la sobrevivencia de un ser humano, pero de su desenlace afortunado dependía la continuación de una carrera promisoria dentro del futbol profesional.

La historia tuvo lugar a mediados de 1991. Pumas había salido campeón el 22 de junio, pero a partir de septiembre debía defender su título sin contar con cuatro jugadores que habían sido parte del cuadro base que obtuvo el campeonato y que tras la conquista de éste se fueron a jugar a otros equipos. Para paliar esas ausencias Pumas volteó la vista hacia Brasil porque en México había circulado una noticia: la aparición de un joven futbolista brasileño muy prometedor, al que apodaban Tiba, que no es el mismo Tiba que ahora conocemos.

Por aquellos días acababa de aterrizar en suelo mexicano otro joven futbolista brasileño que alguien consideró tan prometedor como el Tiba de la buena fama súbitamente adquirida entre los mexicanos pero nunca antes visto, ni presencialmente ni a través de la televisión, por alguien de nuestro medio futbolístico. José Santos Damasceno Filho es el nombre al que respondía ese otro amazónico por entonces recién llegado a tierra mexicana. Con apenas 21 años recién cumplidos, Damasceno hizo caso a la sugerencia que le hicieron de adoptar en México el alias Tiba. Lo convencieron de que todo futbolista brasileño que se respeta tiene su apodo: Tita, Dida, Didí, Vavá, Pelé, etc.

Damasceno fue llevado a probarse durante un entrenamiento de los Pumas, al que asistió presentándose con su nuevo apodo. Su paisano Ricardo Tuca Ferretti —que en unas pocas semanas de aquel verano pasó de anotador del gol que valió el campeonato a flamante DT del equipo universitario— decidió que Tiba se quedara en el plantel.

Desde el día de su debut con el conjunto universitario Tiba llamó la atención del público y la prensa. El motivo no fue alguna jugada deslumbrante, sino que la camiseta blanca con el puma oro del tamaño del pecho le quedaba ostensiblemente grande. Era muy joven, sí, pero en sus primeras tardes con el equipo de la UNAM se veía como un niño enfundado en el uniforme de un adulto.

La adultez futbolística de Tiba llegó la siguiente temporada, en la que por fin encontró su mejor acomodo en la alineación. La posición de defensa lateral izquierdo le sentó estupendamente. Daba mucha salida y tenía buena proyección hacia el frente. Pero su plena madurez llegó cuando salió de Pumas para jugar durante la temporada 1995-1996 junto a Emilio Butragueño en el recién ascendido Atlético Celaya, equipo con el que estuvieron cerca de coronarse como campeones pero no pudieron imponerse al Necaxa en la final. Las magníficas actuaciones de Tiba con la escuadra guanajuatense motivaron que el Atlante lo contratara, previo pago de la cantidad de dinero más alta que por concepto de transferencia se erogó en el futbol mexicano en 1996.

Recaló después en Santos Laguna y tuvo sus últimas apariciones en Primera División con Jaguares de Chiapas. Prolongó algunos años su carrera en el circuito de ascenso con Petroleros de Salamanca y se retiró a los cuarenta años de edad con Reboceros de la Piedad, 19 años después de haber iniciado en México una vida nueva, con un nombre que de falso ya no tiene nada porque le pertenece a él, que supo esculpirle entre nosotros un historial de buen futbol, del que sacamos ventaja tanto los aficionados que nos deleitamos con su juego y lo recordamos con cariño, como también el medio futbolístico nacional que tiene en José Damasceno Tiba a un buen amigo.

Farid Barquet Climent es abogado, Profesor en el ITAM y en la Facultad de Derecho de la UNAM, y autor de un libro de textos de futbol, A perfil cambiado, que circula bajo el sello de Ediciones Coyoacán.

[1] Semprún, Jorge, Viviré con su nombre, morirá con el mío, Tusquets, México, 2001, p. 27.

One thought on “¿Quién es José Damasceno?

  1. Tina vive hoy en Celaya y trabaja en una escuela como entrenador de futbol. Tuve el gusto de saludarlo previo al juego del pasado moercoles entre Celaya y Pumas…

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